Hernández, el mago de Los Pumas

28 11 2009

“Juan Martín Hernández es el mejor jugador del mundo”. De esta manera, Marcelo Loffreda, ex director técnico de la selección argentina de rugby, define al jugador formado en el club Deportiva Francesa. Al parecer, el entrenador no es el único que piensa así, ya que el rugbier no para de recibir elogios cada vez que pisa una cancha.

Juan Martín Hernández nació en 1982 y a los cuatro años ya jugaba con una pelota ovalada, por lo que no sorprende el nivel de juego que muestra en la actualidad. Toda su familia respira rugby y se lo inculcaron de pequeño. “Desde que mi mamá me tenía en la panza ya me paseaba por el club. Desde muy chico el rugby es parte importante de mi vida”, afirma el apertura.

Con sus 27 años, “Juani”, como le dicen sus allegados, ya cuenta con dos títulos en la liga francesa, obtenidos con el Stade Francais en 2003 y 2007, y con el tercer puesto conseguido con Los Pumas en el Mundial de Francia 2007 como logros más relevantes. Además fue considerado el mejor jugador de la liga gala en los últimos dos años.

Su velocidad mental y física, la precisión de sus patadas y el manejo del ritmo de los partidos lo convierten en un mago del rugby. Sin embargo, si bien Juan Martín es puro talento, también pone sus 188 centímetros y sus 90 kilos al servicio del equipo a la hora de rasparse. Según él, la frase que más recuerda durante los partidos es: “Las canchas no se ensucian con el sudor, se bañan con sangre”.

Stephen Jones, prestigioso periodista galés, escribe una columna de rugby en el diario inglés Times y durante el año pasado realizó un ranking de los diez mejores aperturas de la historia de este deporte. Incluyó a Hernández en el primer lugar, ya que considera que “el argentino vino de otro planeta”.

Por Pablo Gallardo





Corleto, un referente del rugby

20 10 2009
El "Nani", una de las figuras del Mundial De 2007

El "Nani", una de las figuras del Mundial de 2007

“El rugby es respeto, amistad, compañerismo, lealtad y salir adelante de las derrotas”, esa fue la definición utilizada por Ignacio “Nani” Corleto sobre el deporte que él ama. Luego de conseguir la medalla de bronce en el Mundial de 2007 Agustín Pichot explicó: “El try de Corleto coronó una gran tarea colectiva de Los Pumas y gracias a eso terminamos ganándole a un durísimo rival como lo es Francia”.

Nació el 21 de junio de 1978 en Buenos Aires y es un jugador profesional argentino de rugby. Su posición en el equipo es generalmente la de fullback, aunque a veces juega de wing. Debutó en el club argentino C.U.B.A. y en la selección nacional el 15 de septiembre de 1998 en un test match contra Japón, en esa oportunidad jugó de wing. Luego pasó al rugby francés y vistió la camiseta del Narbonne y del Stade de France, en el cual disputó su último partido el 3 de noviembre de 2007.

Fue uno de los jugadores “revelación” en el plantel argentino que disputó el Mundial de Gales 1999 y también tuvo una notable actuación, conjuntamente con sus compañeros de la Selección Argentina, en el Mundial de Francia 2007, en el cual consiguieron la medalla de bronce al derrotar al equipo anfitrión. Luego del logro conseguido Corleto señaló: “Hicimos lo que debíamos. Jugamos muy bien, atacando con pelotas recuperadas. Todo lo conseguimos con el corazón y con muchas ganas. Sabíamos que este equipo tenía que irse con una victoria”.

Hace poco el fullback de Los Pumas expresó: “No descarto dejar el rugby”. De hacerse esto realidad, dejaría este deporte un jugador referente y que siempre dejó todo por la camiseta argentina.

Por Adrián García Rodríguez





El recomendado de la semana… “Ser Puma”

11 09 2009

 

A partir de este viernes, en 5 de primera pondremos una vez por semana un libro para recomendar, esencialmente referido al ámbito deportivo. En este caso, inauguraremos esta sección con el texto “Ser Puma” (Editorial Planeta), escrito en el año 2003 por los periodistas Jorge Búsico, Alejandro Cloppet y Pablo Mamone. El mismo repasa  toda la historia del seleccionado argentino de rugby.

Con una nararración  atrapante y  una inclusión de datos, resultados, testimonios y anécdotas completos e interesantes a lo largo de 192 páginas; “Ser Puma” introduce al lector como un protagonista preferencial en el desarrollo de la historia de la selección albiceleste.

“La Generación del ’65”,  Hugo Porta y Agustín Pichot,  el empate en 21 versus los All Blacks en Ferro en 1985, ;  el neocelandés Alex Willie; son algunos de los miles de equipos,  jugadores, partidos y técnicos que aparecen en este ejemplar.

“Ser Puma” representa una gran fuente de consulta  y placer para los amantes de la garra, hombría y sacrificio que ha representado  -y representa -el seleccionado argentino de rugby a lo largo de su historia. Por eso, su lectura es totalmente recomendada para los fanáticos de este deporte.

Por Maximiliano Espejo





A 2 años del primer rugído de los Pumas en el Mundial de Francia

8 09 2009

7 de Septiembre de 2007, una fecha que quedará grabada en la historia del rugby nacional. La selección argentina, Los Pumas, disputaba el partido inaugural del sexto Mundial de este deporte ante el conjunto anfitrión de este evento, Francia, en el estadio Stade de France, con un marco de 80 mil espectadores.

En la previa, Los Pumas se tenían mucha confianza en poder obtener un buen resultado. Sin embargo, el firme candidato era la escuadra francesa, por su potencial y, además, por ser local.

Desde el instante inicial, el conjunto albiceleste, con su garra y temperamento característico, desplegó un estupendo trabajo defensivo, tratando de entorpecer y presionar el juego del rival. Aprovechando la pegada del centro Felipe Contepomi, el conjunto dirigido por Marcelo Loffreda se imponía por 9 a 3 en los primeros 23 minutos del match. Los franceses estaban muy nerviosos. Ese estado se tradujo en imprecisiones en los pases. A través de uno de esos errores en la mitad de la cancha, llegó el único try de Argentina y del partido, de la mano del fullback Ignacio Corleto. El final del primer tiempo sentenció un marcador de 17 a 9 en favor de los argentinos.

En el segunda parte, los franceses intentaron llevarse por delante al equipo contrario. Sin embargo, Los Pumas, a base de tackle y tackle, frenaron las ofensivas de los locales, quienes solo pudieron achicar la ventaja mediante un penal del apertura David Skrela, sentenciando el final 17 a 12.

Emoción, orgullo, lágrimas, satisfacción; eran los sentimientos que invadían tanto a Los Pumas, como a quien  escribe esta nota, mirando el partido por televisión. De esta forma, el seleccionado argentino daba su primer golpe en un certamen, en donde no solo conseguiría un histórico tercer puesto, sino también el apoyo y reconocimiento del pueblo argentino.

 Por Maximiliano Espejo