El libro recomendado de la semana… “Manu, el cielo con las manos”

13 11 2009

Manu, uno de los mejores de la historia del deporte nacional.

          Manu, el cielo con las manos fue escrito por el periodista Daniel Frescó y es una biografía de Emanuel Ginóbili, el basquetbolista argentino considerado popularmente como el mejor de todos los tiempos en la historia del país. El libro fue editado en 2005 y describe la vida del protagonista desde su infancia en su Bahía Blanca natal hasta la obtención de la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

La biografía está dividida en ocho capítulos, los cuales fueron titulados con la altura que tenía Ginóbili al comienzo de cada una de las etapas de su desarrollo físico, basquetbolístico y humano. El contenido del libro refleja el punto de vista del autor, pero no cuenta con la aprobación expresa del personaje en cuestión.

A lo largo del texto, Frescó cuenta los datos cronológicos importantes, pero  a su vez, va resaltando una serie de circunstancias, valores y actitudes que, según él, hicieron llegar al protagonista a ser lo que es hoy. Mediante una redacción sencilla, el autor logra una completa y emotiva narración del crecimiento profesional y personal del máximo ídolo de la pelota naranja.

Por Pablo Gallardo





Emanuel Ginóbili, un símbolo del básquet argentino

10 09 2009

 

   

Ginóbili, un orgullo de deportista que nos representa en el exterior.

Un orgullo de deportista que nos representa en el exterior

“A los dos años ya estaba picando la pelota. Era inquieto. Siempre necesitaba hacer algo. Además, ya tenía un espíritu competitivo”, recordó con alegría Jorge Ginóbili, el padre de la figura más importante del básquetbol argentino, Emanuel Ginóbili.

     Nació el 28 de julio de 1977, en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca. Humilde, sencillo y desinhibido, este bahiense de un metro noventa y seis, se mostró desde pequeño muy obsesionado consigo mismo, tratando de esforzarse y mejorar. “Para todo fue igual. Buscaba tener mejores calificaciones que sus hermanos en la escuela. Sobre todo quería superar a Leandro (el hermano mayor; el otro es Sebastián). Siempre fue así: se exigió al máximo, sin que uno se lo pidiera”, manifestó con orgullo Raquel Maccari, la mamá del ídolo argentino en la NBA, la competencia más importante de básquet, en donde ha conseguido tres títulos con su equipo San Antonio Spurs.

Otra obsesión en la vida de “Manu” –su apodo- Ginóbili fue su físico, en especial su estatura. “Su altura lo mortificaba, porque era muy menudito. Se medía sobre una pared de la cocina de su casa y ponía unas marquitas para ver la evolución que tenía. Si comprobaba que no crecía se sentía muy mal. Sin embargo jamás se entregó y, está visto, superó todo, hasta las cuestiones naturales”, señaló Sergio Hernández, entrenador de la selección argentina mayor de básquet, quien conoció a Ginóbili y su familia en el Club Bahiense del Norte, en donde el escolta argentino realizó sus primeros pasos deportivos, al igual que sus hermanos.

“Lo que más disfruto de la vida es el calor de los seres queridos. Podés tener todo el dinero del mundo, pero si no estás con tu familia te sentís vacío”, señaló con un tono nostálgico el medallista de oro en los juegos Olímpicos de Atenas 2004, quien ha estado desde los 21 años fuera del país, tras haber jugado en la Liga Nacional de Básquet. Además de la NBA, ha competido en Italia, en los clubes Reggio Calabria y Kinder Bologna, en el cual fue gran figura. Pese a esa nostalgia, ha contado con la firme compañía de su esposa Marianela Oroño.

 “Es el jugador más competitivo que dirigí, porque más allá de su talento, tiene enormes ganas de ganar y un ímpetu especial que lo hace diferente a todos”, remarcó Greg Popovich, el entrenador de los Spurs. Con trabajo esfuerzo, siempre buscando una nueva meta, Ginóbili se ha ganado el respeto y la admiración de los argentinos, a los cuales ha llenado de orgullo cada vez que se calza “la celeste y blanca” para representarlos ante el mundo.

Por Maximiliano Espejo