Emanuel Ginóbili, un símbolo del básquet argentino

10 09 2009

 

   

Ginóbili, un orgullo de deportista que nos representa en el exterior.

Un orgullo de deportista que nos representa en el exterior

“A los dos años ya estaba picando la pelota. Era inquieto. Siempre necesitaba hacer algo. Además, ya tenía un espíritu competitivo”, recordó con alegría Jorge Ginóbili, el padre de la figura más importante del básquetbol argentino, Emanuel Ginóbili.

     Nació el 28 de julio de 1977, en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca. Humilde, sencillo y desinhibido, este bahiense de un metro noventa y seis, se mostró desde pequeño muy obsesionado consigo mismo, tratando de esforzarse y mejorar. “Para todo fue igual. Buscaba tener mejores calificaciones que sus hermanos en la escuela. Sobre todo quería superar a Leandro (el hermano mayor; el otro es Sebastián). Siempre fue así: se exigió al máximo, sin que uno se lo pidiera”, manifestó con orgullo Raquel Maccari, la mamá del ídolo argentino en la NBA, la competencia más importante de básquet, en donde ha conseguido tres títulos con su equipo San Antonio Spurs.

Otra obsesión en la vida de “Manu” –su apodo- Ginóbili fue su físico, en especial su estatura. “Su altura lo mortificaba, porque era muy menudito. Se medía sobre una pared de la cocina de su casa y ponía unas marquitas para ver la evolución que tenía. Si comprobaba que no crecía se sentía muy mal. Sin embargo jamás se entregó y, está visto, superó todo, hasta las cuestiones naturales”, señaló Sergio Hernández, entrenador de la selección argentina mayor de básquet, quien conoció a Ginóbili y su familia en el Club Bahiense del Norte, en donde el escolta argentino realizó sus primeros pasos deportivos, al igual que sus hermanos.

“Lo que más disfruto de la vida es el calor de los seres queridos. Podés tener todo el dinero del mundo, pero si no estás con tu familia te sentís vacío”, señaló con un tono nostálgico el medallista de oro en los juegos Olímpicos de Atenas 2004, quien ha estado desde los 21 años fuera del país, tras haber jugado en la Liga Nacional de Básquet. Además de la NBA, ha competido en Italia, en los clubes Reggio Calabria y Kinder Bologna, en el cual fue gran figura. Pese a esa nostalgia, ha contado con la firme compañía de su esposa Marianela Oroño.

 “Es el jugador más competitivo que dirigí, porque más allá de su talento, tiene enormes ganas de ganar y un ímpetu especial que lo hace diferente a todos”, remarcó Greg Popovich, el entrenador de los Spurs. Con trabajo esfuerzo, siempre buscando una nueva meta, Ginóbili se ha ganado el respeto y la admiración de los argentinos, a los cuales ha llenado de orgullo cada vez que se calza “la celeste y blanca” para representarlos ante el mundo.

Por Maximiliano Espejo
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Argentina, otra vez en el podio

7 09 2009
El plantel argentino con la satisfacción del deber cumplido.

El plantel argentino con la satisfacción del deber cumplido.

La selección argentina de básquetbol logró meterse nuevamente en el podio de una competencia internacional. Esta vez consiguió el tercer puesto en el torneo Premundial, jugado en San Juan de Puerto Rico. No es casualidad que el equipo nacional siga con su andar exitoso en cada campeonato en el que participa, porque aunque los nombres cambien, la identidad de juego no se modifica.

Ya hace diez años que el conjunto albiceleste mantiene el mismo estilo, independientemente de quiénes entren a la cancha. El juego de equipo por sobre las individualidades, la buena defensa como base para obtener un resultado favorable, el sacrificio y la humildad para enfrentar cada encuentro como si fuera la final de los Juegos Olímpicos son inalterables. Con esta fórmula, el seleccionado no baja del cuarto lugar en cada competencia que juega desde 1999.

En esta ocasión hubo problemas en la preparación y el nivel del equipo no apareció en los primeros partidos. Sin embargo, la actitud y la mentalidad ganadora nunca faltaron. Además, se notó que los jugadores fueron tocados en su orgullo. Luego de arrancar el torneo con dos derrotas y cuando la mayoría los daba por muertos, reaccionaron en el momento justo. Cuando la situación era límite, apareció el equipo y se hilaron cinco victorias consecutivas.

Más allá del buen funcionamiento como conjunto, hay que destacar a Luis Scola, líder argentino y goleador del Premundial, Pablo Prigioni, excelente conductor y máximo asistidor de la competencia y Federico Kammerichs, de notable aporte en defensa y mejor porcentaje en tiros de tres puntos del torneo.

Para el año que viene se espera que vuelvan al seleccionado Emanuel Ginóbili, Fabricio Oberto, Andrés Nocioni, Carlos Delfino y hasta Walter Herrman. Igualmente, hay que ir acostumbrándose a despedir a los jugadores de la generación dorada y tener paciencia para que se produzca el recambio lógico. Si la filosofía y el compromiso de mantienen, Argentina permanecerá en los primeros planos del básquetbol mundial por muchos años más.

Por Pablo Gallardo





Tapas Históricas de El Gráfico

3 09 2009

La revista El Gráfico ha concretado una iniciativa espectacular: en su sitio web se encuentran digitalizadas todas las tapas de su rica historia, desde la primera hasta la última. Desde ya festejamos que se haya concretado esta iniciativa. Como para darnos más a conocer, cada uno de los cinco integrantes del blog ha elegido una de las portadas y junto a ellas les explicamos por qué nos sentimos identificados y las seleccionamos para recordar determinados momentos del deporte argentino. Se va la primera!

 

Juegos Olimpicos

Juegos Olimpicos

La generación dorada del básquet argentino

 

El equipo nacional de básquetbol ya había tenido grandes momentos de gloria. Podemos recordar el primer puesto logrado en el Mundial de 1950, jugado en el estadio Luna Park de la ciudad de Buenos Aires, o la medalla de plata conseguida en el Mundial de Indianápolis 2002, por citar dos hechos. Evidentemente la historia nos tenía guardado otro hito: el oro olímpico en Atenas 2004.

La tapa de El Gráfico fue compartida con la selección de fútbol y no es para menos. Nuestro país obtuvo dos medallas doradas en un mismo día y eso no es algo que ocurra frecuentemente. Sin embargo, en el fútbol se valoran más los Mundiales que las citas olímpicas. Es por eso que en este primer post quiero resaltar lo que significó ese primer puesto para el básquetbol en los Juegos Olímpicos, el mayor evento en importancia mundial para todos los deportes, menos para el fútbol. Ver la bandera argentina en los más alto del podio fue la frutilla del postre para una generación de jugadores con talento y, por sobre todas las cosas, una mentalidad ganadora nunca antes vista. Fue la demostración de que la unión en un equipo hace la fuerza, de que León Najnudel no estaba loco cuando creó la Liga Nacional, de que solamente con juntar estrellas no se gana y el conjunto estadounidense podía caer frente al verdadero Dream Team, el equipo de celeste y blanco. Para todos los que amamos el básquetbol, sin lugar a dudas esta portada permanecerá siempre en nuestra memoria y nuestro corazón.

Por Pablo Gallardo