Nocioni, un corazón de oro

16 09 2009

 

El "Chapu", un símbolo de la generación dorada del básquetbol argentino.

El "Chapu", un símbolo de la generación dorada del básquetbol argentino.

“Volvería a jugar lesionado, porque no todos los días se pelea por una medalla para el país”. Andrés Nocioni no se arrepiente de haber arriesgado su físico en el partido por la presea de bronce disputado contra Lituania, en los últimos Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

     Sus 201 centímetros y sus 102 kilos, sumados a su mentalidad ganadora, hacen del “Chapu” un rival temible para cualquiera que lo enfrente en una cancha. Su tez blanca, su pelo claro y su voz apacible hacen pensar que se trata de un peón de algún campo de su Santa Fe natal. Sin embargo, la actitud y la potencia puestas al servicio del equipo, lo convierten en un verdadero guerrero del básquetbol.

     Es el segundo hijo de José Nocioni y Ángela Palmira Roux y vivió en la ciudad de Gálvez desde que tenía un mes de vida. Allí fue donde comenzó a practicar el deporte que lo llevaría a ser reconocido mundialmente.

     Cuando tenía 15 años, Nocioni representaba el equipo juvenil del club Unión de Santo Tomé. León Najnudel, creador de la Liga Nacional, fue a verlo jugar y sólo observó la entrada en calor y los primeros 5 minutos del encuentro. “En el precalentamiento vi que volcaba la pelota de manera impresionante y con la facilidad de un americano. Eso me bastó”, confesó años más tarde el ex director técnico.

     Luego de sus inicios en Racing Club de Avellaneda, el “Chapu” pasó por Olimpia de Venado Tuerto, Independiente de General Pico, Ricoh Manresa de la segunda división de España y Tau Cerámica de la máxima categoría del básquetbol español, en donde obtuvo la Copa del Rey en 2002 y 2004 y las Ligas 2001/02 y 2003/04, en la que fue elegido como “Jugador más valioso”. Finalmente llegó a la NBA contratado por Chicago Bulls. Luego de cuatro temporadas y media, fue transferido a Sacramento Kings, su actual equipo.

Con la selección argentina consiguió el segundo puesto en el Mundial de Indianápolis 2002 y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y la de bronce en Beijing 2008, como logros más destacables.

     “No podremos reemplazarlo y no tendríamos que molestarnos en buscar un jugador similar porque no existe alguien con su fuerza, talento y carácter”, manifestó Dusko Ivanovic, su entrenador en Tau Cerámica, cuando el “Chapu” partió. Quien lo dirigió durante cinco años resumió con esa frase lo que es Andrés Nocioni. Para el mundo, un basquetbolista con habilidad y potencia. Para los argentinos, uno de los deportistas con más agallas. Un corazón de oro.

 

Por Pablo Gallardo

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One response

17 09 2009
P

Muy bueno!!! =)

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